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Resistencia a la insulina

En el día de hoy hemos querido publicar este interesante artículo redactado por nuestra fisioterapeuta Pilar Pastor donde explicamos qué es la resistencia a la insulina, porqué se produce y las consecuencias que tiene en nuestro sistema músculo-esquelético. El dolor muscular y la inflamación pueden ser provocadas por este fenómeno fisiológico. Aquí te explicamos cómo combatirlo:

 

¿Qué es la resistencia a la insulina?

Para comenzar hablar de ello es necesario saber que la glucosa es el sustrato principal del que obtiene energía nuestro cuerpo.

El cuerpo humano presenta diferentes órganos y tejidos, de los cuales existen aquellos que necesitan la glucosa como molécula fundamental y los que no.

Entre los que necesitan la glucosa encontramos el tejido músculo-esquelético. Pero, ¿cómo obtiene el tejido músculo-esquelético la glucosa? La glucosa se introduce las células del tejido a través de la insulina.

En un estado de equilibrio, la insulina se une a un receptor de la membrana celular y permite que la glucosa se introduzca en el interior de la célula. Sin embargo, este receptor se puede sensibilizar.

Cuando el receptor se sensibiliza la insulina no es capaz de unirse al mismo, lo que se denomina RESISTENCIA A LA INSULINA. Y ¿cómo se sensibiliza este receptor? Cuando existe mucha glucosa en sangre, el páncreas segrega más insulina que la que el receptor puede captar, provocando este estado de sensibilización y un cúmulo de glucosa en sangre.

¿Qué sucede si existe una resistencia a la insulina? Que la célula no va a poder obtener la glucosa (a pesar de que exista gran cantidad en sangre) y si no obtiene su sustrato principal, la célula entra en apoptosis, en muerte celular.

Si las células músculo-esqueléticas comienzan a morir, se produce daño en el tejido dando lugar a los conocidos dolores musculares, ligamentosos u óseos.

Por tanto, la resistencia a la insulina, entre otros factores, es una de las principales causas de problemas en el tejido músculo-esquelético.

Por otra parte, la glucosa que queda en sangre se transforma en triglicéridos, es decir, en grasa. Entonces el adipocito (célula del tejido graso) aumenta su tamaño y al hacerse más grande comienza a liberar sustancias inflamatorias (citoquinas).

¿Qué hacen las citoquinas? Las citoquinas aumentan la inflamación de los diferentes tejidos y sensibilizan a los receptores de dolor. Entonces, si ya existe un tejido dañado; aumentaremos la inflamación y el dolor en el mismo. Afectando al tejido más perjudicado en esta situación: al tejido músculo-esquelético.

 

¿Qué podemos hacer contra la resistencia a la insulina?

Lo principal es que nuestro cuerpo agote las reservas de glucosa presentes en sangre y que el organismo vuelva a su equilibrio. Además, si agotamos estas reservas impedimos que se transformen en grasa y por consiguiente, la liberación de sustancias inflamatorias, disminuyendo la inflamación y el dolor.

Una de las formas de agotar la glucosa en sangre es realizar periodos de AYUNO INTERMITENTE ¿Por qué ayuno? Porque así nuestro organismo no obtiene la glucosa de los alimentos sin antes consumir todas las reservas presentes en la sangre.

Al disminuir las reservas de glucosa, el organismo, comienza a obtener este sustrato de lo que tiene almacenado, es decir, del tejido graso. Comienza entonces el proceso de “ruptura” de ácidos grasos en los que disminuirá el tamaño el adipocito y dejará de inflamar a los tejidos.

Otro aspecto fundamental y muy importante, para favorecer la oxidación de las grasas es el EJERCICIO FÍSICO. En el ejercicio físico prepondera el rol del sistema músculo-esquelético. Este sistema, aparte de ser el principal receptor de insulina también tiene una gran capacidad de oxidar ácidos grasos.

Como hemos comentado cuando existe resistencia a la insulina el músculo no va a ser capaz de captar glucosa, por tanto obtendrá energía a través de la oxidación de ácidos grasos. Resulta, que este proceso tiene un rendimiento energético mayor.

Por otra parte, el músculo libera una serie de proteínas llamadas miokinas las cuales modulan la inflamación. En particular, la miokina IL-6, a parte de su función antiinflamatoria, tiene una relación directa en la disminución de la resistencia a la insulina.

Con lo expuesto anteriormente, si combinamos el AYUNO INTERMITENTE con el EJERCICIO FÍSICO favorecemos un metabolismo más energético, reducir la resistencia a la insulina, mejorar el dolor y la inflamación. Un aspecto fundamental a tener en cuenta cuando existe una patología en el sistema músculo-esquelético.

Por tanto, es fundamental, en caso de dolores del sistema músculo-esquelético, acudir a un profesional sanitario adecuado que en combinación de estos consejos nos guíe y ayude a llegar a un ESTADO DE SALUD ÓPTIMO.

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